miércoles, 9 de marzo de 2011

Cuaresma.




Como dijo el maestro Antonio Burgos, “quedan cuarenta días y cuarenta noches, pero qué cuarenta días, y qué cuarenta noches”.
La semana santa se acerca, y los cofrades, que llevamos la cuenta atrás desde hace mucho tiempo, intentamos saborear cada instante, que como se suele decir “esto es solo una vez al año, y se pasa pronto”.
Pero me gustaría empezar esta periodo con una reflexión, que en realidad es lo que más se debe dar en estos días.
Llega la cuaresma, las calles de Andalucía se llenan de magia. Los “capillitas” van de capilla en capilla a visitar las imágenes, las casas de hermandad se llenan de gente, papeletas de sitio, túnicas, montaje de los pasos, cirios e incienso,  triduos y quinarios, bandas que ensayan sin descanso para lucir brillantes en las estaciones de penitencia, cosas que requieren de un gran sacrificio para las cofradías pero que se hacen con toda la ilusión y el gusto del mundo por parte de los hermanos cofrades.
Esto es lo bonito de la cuaresma, la magia y la ilusión que rodean estos días. Pero como todo, tiene su lado malo. A veces olvidamos el sentido real de la semana de pasión. Nos dedicamos a criticar al prójimo, a pisotear, a dejar mal a un homónimo por tu propio interés, o simplemente alegrarnos de los problemas que puedan tener otras cofradías.
Los celos, la envidia y la soberbia son los grandes problemas de este sector, todos aspiran a ser los más importantes, como dice una de las personas que más admiro en esta vida, en muchos casos “cuanto más grande sea la vara, mejor, así cuando se encierre el paso podré pegar con ella más fuerte”.  La solución a todos las faltas que cometemos es ponernos el traje y que todos vean lo buenos que somos, ir religiosamente cada domingo a misa (nunca mejor dicho) aunque  luego le hagamos la vida imposible al prójimo.
Dejamos de lado el verdadero sentido, el de hacer vida de hermandad, de ayudarnos, de estar todos juntos, de disfrutar de esto y hacerlo lo mejor que podamos y sepamos, el sacrificio, el trabajo y el estar uno con el otro, respetando también el trabajo de los demás, quien lo hace lo mejor que sabe y lo mejor que puede, que de eso se trata… pero eso sí, el día de la estación de penitencia todos se querrán y todos serán los más cristianos.
Son menos de los que hay los que de verdad luchan por su cofradía, los que están a las buenas y a las malas, los que más golpes de pecho se dan son luego los que a la primera de cambio desaparecen porque algo no les interesa…falta humildad para trabajar, y de pasión por hacer las cosas y lo digo porque cualquiera que se mueva por este mundo conoce casos de costaleros que dejan la cuadrilla de su hermandad porque no le cae bien el capataz, pero luego son los que "sienten lo que llevan encima",vemos bandas que se dividen porque a un iluminao le apetece jugar a ser director de orquesta y acabar con años de trabajo y sacrificio de otras personas, o gente que deja de aparecer por su cofradía porque el nuevo hermano mayor, ha tomado una decisión contraria a lo que él quería. Y por supuesto, también vemos, las rencillas entre hermandades, el “lo mío es mejor que el tuyo”, estando a veces más pendientes de que hacen los demás que de lo propio.
La semana santa es para disfrutarla, vivirla y sobre todo para trabajarla. No hay nada comparable a ver que lo que tú has hecho tiene resultado el día que tu hermandad sale a la calle.
Pero no quiero caer tampoco en utopías ni tópicos. No todo en este ámbito es malo. Muchos son los amigos que he hecho, y mucha es la gente buena que hay. 


Quien me conoce, sabe que pertenezco a una hermandad, en la que participo todo lo que puedo, en la que me llevo bien con todo el mundo y en la que hay gente excelente y muy luchadora.
No quiero que esto se aproveche para lanzar acusaciones sobre nadie, y menos sobre mi hermandad, ya que mis opiniones son totalmente personales y sobre cosas que he ido viendo en muchos sitios, muchos de ellos, incluso fuera de Almería.
Como dijo el propio Jesús, el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra, y yo soy la primera que he hecho cosas que no están bien, también me he criticado y he dicho cosas de las que luego me he arrepentido por eso hago una reflexión para esta cuaresma.
Disfruten todos de estas fechas tan especiales para nosotros, y piensen en que pueden mejorar, que de eso se trata realmente.

Un abrazo. Miriam Rodríguez Lirio.

Miércoles de ceniza 2011.

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